Crítica de cine: ‘The Shape of Water (La Forma del Agua)’, amar con la fuerza de los mares

the_shape_of_water-856013521-large

La película ‘The Shape of Water’ (‘La Forma del Agua’), con trece nominaciones a los Premios Óscar y dirigida por Guillermo del Toro, hará reflexionar sobre los prejuicios, el amor y el hecho de dejarse llevar, sin importar lo que digan los demás. Porque no hay una sensación más frenética que guiarse por los instintos, por los sentimientos. 

La actriz Sally Hawkins interpreta a Elisa, una joven muda que trabaja como conserje en un laboratorio en la Guerra Fría. Ella, que fue abandonada al nacer, vive en una constante monotonía. Una chica tímida que se levanta, come, se masturba y al trabajo, hasta que un día recluyen a un hombre anfibio en el laboratorio.

A partir del primer encuentro, surge una amistad utópica entre ellos. Elisa estaba dispuesta a conocerlo a pesar de ser estigmatizado como un peligroso y no apto para la sociedad. Aunque, por este motivo, sentía que habría que darle una segunda oportunidad, ya que ella también se sentía diferente a los demás por no poder comunicarse de manera oral, ser independiente y por excéntrica. 

Sin embargo, esta relación se llega a convertir, poco a poco, en una historia de amor nada convencional. Pero, hay personas que quieren impedir que esta situación siga ocurriendo entre ambos y que esta atracción amorosa se quede más bien como una perfecta ilusión y no en una realidad.

Del Toro ha vuelto a repetir patrones de sus anteriores trabajos, como el amor imposible, seres mitológicos, la fantasía e inocencia para así evitar una sociedad oscura y retrograda, véase la película ‘El Laberinto del Fauno’. El hecho de vivir en una realidad paralela, ya que los protagonistas de estas historias recrean una ciudad idealizada y mágica para superar las dificultades.

Un largometraje que atrae por su belleza estética, ambientación y, a su vez, por su sencillez. Una muestra de que no hay que dejarse llevar por las apariencias, por las superficialidades. Porque la deshumanización se produce cuando se empieza a dejar de lado los valores, como la aceptación e igualdad. La naturalidad y autenticidad que, a veces, se pretenden evitar por el miedo al rechazo. Esa moda de odiar porque otros indican “ódialo”.

¡¡¡¡¡¡SPOILERS!!!!!!

Sigue leyendo

Anuncios